Comentarios a "(Cuento aun sin titulo)", de Dany

 


(Cuento aun sin titulo) (pensar en un título)

 

- ¿Y eso? (breve acotación para aclarar quién habla, presentar un poco al personaje)

-  Un recuerdo de Playa Parguito. ¿Vos también estuviste en la Isla Margarita? ¿no? (idem. presentar la voz que habla)

 -Sí, poco tiempo, igual. ¿Compraste algo en esa tienda?

-Nahaa, esa ropa no va conmigo. ¿Me imaginás con esas faldas anchas? ¿Esas blusas con volados? Demasiado hippie  jajá. ¿Y, vos, cómo sabés qué es de una tienda de Parguito?

- Yo hice las primeras de esas bolsitas.

- ¿Qué? Mentira.

-De verdad. Les hice algunos trabajos como diseñador gráfico. Los dueños necesitaban bolsas artesanales para entregar a los clientes. Pero era difícil conseguir papel de obra en el pueblo. Era muy chiquito.

- ¿De verdad me decís?

-Claro. Yo diseñé el logo de la tienda. Y les propuse hacer bolsas con las telas que sobraban cuando la costurera cortaba la ropa. Con los retazos. También les hice los bastidores para estamparles el logo con serigrafia.

- ¿En serio? ¿Conociste al Mono y a la Petiza?

- Sí, sí. Traté más con el Mono. Pero fui a un par de reuniones a la casa de ellos. ¡Qué locos esos dos! ¿No?

- ¿Vivían en la casa de la playa?

-Sí. Pero el Mono estaba por mudarse al taller. Se estaban por separar, pero después no. ¿Y por qué tanto asombro?

- ¿Y conociste a Alegría?

-No. ¿Quién era? ¿Una empleada del local?

- No. La hijita.

- ¿Alegría le pusieron?  La Petiza estaba embarazada cuando me fui de Parguito, creo que por eso no se separaron al final. ¿Y vos por qué tienes una bolsa entonces? ¿Te la robaste?

-No. Trabajé en la tienda una temporada. Ahí conocí a Nati.

- Ah, mirá vos.

-Ella también trabajó en la tienda. Juntamos buena moneda ahí. Después viajamos más de dos meses sin trabajar. Increíble todo lo que viví en Parguito. Me acuerdo y me cuesta creerlo. Una película de Buñuel.

- Ahí la conocí a Laura. Ahí fue que nos entraron robar. Muy loco ese lugar. Se pusieron densas las cosas. Bueno, ya estaban mal y se terminaron de complicar. En realidad, decidimos separarnos y cada uno se fue por su lado, como rata por tirante. Después nos volvimos a juntar en Nicaragua. ¿Y vos por qué te fuiste si la pasabas también tan bien?

- ¡Mirá la hora qué es, Amor (si el nombre del personaje es Amor, está bien que vaya con mayúscula, pero si es una forma de tratamiento debe ir en minúscula <amor>)! ¡Vamos a dormir!

Ella dobló con apuro la bolsa de tela roja que aún tenía entre las manos y la volvió a guardar en el al fondo del cajón de su ropa íntima.

El bastidor, pensó. Yo tuve ese bastidor entre las manos. La noche en que nos quedamos con el Mono y Nati imprimiendo las bolsas de tela hasta la madrugada, y la Petiza dormía en el cuarto de arriba, medio borracha y pasada de humos, y el Mono nos preparó banana con dulce de leche para el bajón de la madrugada, y el Mono estaba feliz, y se reía, y bailaba descalzo sobre el piso de madera, y su lengua negra de Fernet con cola, la vida es una tómbola cantaba Manu Chao y el Mono saltaba y saltaba, y sus rulos se agitaban como resortes.  El Mono nos contó esa noche del chico que le había hecho el bastidor. El Mono. El Mono y el mar, su tabla de surf, su pava argentina medio enterrada en la arena de la playa venezolana. La yerba, el mate, el sol naranja ahogándose en el mar,; el Mono saliendo del mar, y sus ojos de perdiz detrás de sus rulos húmedos chorreando sal.  “No podría vivir sin el mar”, siempre decía “Mi hija y el mar”, decía.

Laura. Él y Laura se conocieron ahí también. Ellos se fueron casi huyendo. Yo, definitivamente, hui. No podía seguir sosteniendo la mirada de esos ojitos de perdiz. El corazón tiene razones que la razón no entiende, decía el Mono la última noche que lo vi, el Mono sonría sobre la hamaca paraguaya que se mecía y mecía, y el sol salía a sus espaldas, y él no estaba en  su cama, y su esposa no sabía dónde estaba el Mono. Y eEl Mono me miraba y esperaba que yo hiciera lo que él no se animaba. Y yo solo hacía lo único que podía hacer, mirarlo.

Ella cerró el cajón de la ropa interior. Se volteó para meterse en la cama y vio como que su novio que se soltaba el pelo y los rulos le caían estirados sobre los hombros. Rulos sin sal, pensó.

 

Es un buen relato, Dany. Tiene un ritmo interesante que le da esa dinámica de los diálogos y la breve descripción en los últimos párrafos muestra una pequeña parte de esa respuesta que quedó sin contestar. La manera en la que lograste resolver eso al darle una forma de anillo, esa respuesta que se muerde la cola en un círculo de recuerdos y emociones de la protagonista, acompaña la sorpresa de los hechos relatados en la conversación junto con la sorpresa que como lectores nos llevamos al leer los últimos párrafos. Como sugerencia general, se podrían agregar algunas breves acotaciones en los primeros diálogos para no confundirnos con las voces de los personajes.


Comentarios

  1. Genial Profes!!! Que bueno que se haya entendido algo ...Yo ahora, a la distancia( unas semanas jeje) lo veo un poco confuso. Voy a aplicar sus comentarios!!! Muchas GRACIAS

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