Módulo 12: Los subgéneros narrativos - Parte III: Policial y No Ficción

 


Los subgéneros narrativos

Parte III: Policial y No Ficción



Los géneros literarios son los diferentes grupos o categorías en que podemos clasificar las obras literarias atendiendo a su contenido y estructura. En esta tercera y última parte, hablaremos sobre crímenes, misterios que resolver y detectives que castigan a delincuentes, como así también de una novedosa técnica periodística que intenta atravesar el carácter de objetividad de la prensa tradicional y de las formas de difusión de la información. 



¿De qué hablamos cuando hablamos del policial clásico?


En los cuentos policiales clásicos o de enigma, un detective astuto y prudente es el encargado de resolver el misterio de un crimen complejo. La investigación policial que lleva a cabo el protagonista se apoya en el pensamiento racional, de manera que las incógnitas se van resolviendo una a una a medida que las piezas encajan.

El detective es el héroe de la historia y utiliza métodos racionales para descifrar las pistas y llegar a la verdad. No incluye elementos sobrenaturales, la violencia es muy velada y la historia se desarrolla en dos ejes temporales, aunque el lector solo asiste a la historia de la investigación.


 




¿De qué hablamos cuando hablamos del policial negro?

 

El componente intelectual deja de ser el fuerte, y cobra mayor importancia la velocidad de la narración y las escenas de acción. El crimen es un ingrediente clave, así como el mayor protagonismo que tienen los criminales en el desarrollo del relato; los personajes son más complejos, sin distinción entre villanos y héroes. El crimen y su investigación tienen lugar en la misma línea temporal. 

 

La estructura del cuento policial


Nos encontramos con un relato que se realiza en sentido contrario al de la narrativa tradicional. Comienza presentando el enigma (que surge del pasado) y lo resuelve al final (en el futuro), y el avance de la historia devela cada vez más elementos del pasado.

El cuento policial se divide en varias partes que son especialmente fáciles de reconocer y distinguir en las historias clásicas. Todo comienza con el enigma que se plantea para ser resuelto, que parte de un dilema y lleva al desarrollo de toda la trama. Allí comienza el proceso de investigación, que narra los pasos y las decisiones que toma el detective para intentar esclarecer el enigma. 

A grandes rasgos, podemos decir que todo conduce a la resolución del enigma, que puede tener lugar como resultado de dos tipos de investigación: 

  • la que se basa en la observación y el análisis de los hechos y las evidencias, a partir de las cuales se obtienen diversas conclusiones; 

  • la que se apoya en el planteo de varias hipótesis, a veces sin necesidad de examinar el escenario del crimen.

Los personajes se presentan de manera que unos complementan a los otros, como si fueran elementos opuestos, que pueden dividirse en dos grupos: los buenos y los malos. Entre las clases más comunes están los detectives, los policías, los inspectores, los espías y los asesinos.






¿De qué hablamos cuando hablamos de la no ficción?


El género no ficcional pretende, por un lado, volver a los viejos pilares del periodismo tales como la investigación, la denuncia, el compromiso ético y la diversidad de voces y, por otro, encontrar nuevos temas para abarcar sucesos que parecen haber sido extraídos de la misma literatura. Así, el género de no ficción utiliza recursos literarios para narrar sucesos reales, pero siempre manteniendo como base investigaciones periodísticas serias y elaboradas.




Algunas características de la no ficción

El género de no ficción se caracteriza por dos imposibilidades: 

  • la mostrarse como ficción (dado que los hechos ocurrieron); 

  • la de presentarse como un espejo fiel de los acontecimientos (dado que el autor y el propio lenguaje recortan, organizan y ficcionalizan los sucesos). 

De ambas imposibilidades surge este nuevo género en donde la narración resuelve la tensión planteada entre lo ficcional y lo real.

¿Cómo se resuelve esta tensión? Es cierto que el género presenta una bi-referencialidad en el sentido de que está compuesto por elementos fácticos y ficcionales, pero resulta de suma importancia que entre ellos se desarrolle un perfecto equilibrio. En caso de que uno de los dos muestre mayor predominancia frente al otro, desaparece la tensión cuidadosamente elaborada entre ambos elementos y el texto termina de inclinarse para la categoría fáctica o ficcional.

De esta manera, la noción de un equilibrado discurso considerablemente más amplio y abarcador permite que se tienda a borrar o a hacer más permeables los márgenes entre ficción, realidad, literatura, historia, periodismo, etc.

Además, el género de no ficción abre paso a un periodismo que puede ser leído igual que una novela. Mediante este, se puede escribir sobre acontecimientos fácticos con una gran carga de realismo empleando técnicas propias de la narrativa. 

El compromiso y la responsabilidad con la información 


Al lector no se lo distrae con informaciones falsas o denuncias insostenibles, sino que se lo respeta con información precisa y verdadera. El escritor establece un pacto de fidelidad con el lector, fidelidad a la propia conciencia y a la verdad; no hay que dejar de lado que la más ligera falsedad puede destruir de manera irreparable el lazo de confianza establecido con el lector (recuerden la cuestión de la verosimilitud).

Manteniendo la relación con el periodismo, tiene como pilar fundamental el uso de material documental que debe ser respetado y que no puede ser modificado por exigencias del relato. Este uso de información específica y fidedigna proveniente reportajes, informes y actas, junto a la propia innovación de explicitar el predominio del montaje, es una marca radical para quiebre de toda relación con la novela clásica burguesa.

El género no ficcional, como se habrá notado, marca el vínculo esencial entre la verdad y el sujeto, la verdad es la verdad de los sujetos que construyen una versión. Los acontecimientos no sufren variaciones en sí mismos, pero su reconstrucción dependerá de una enunciación que siempre poseerá una postura, una elección histórica, un sentido que dependerá de su construcción y de la selección del relato. De esta manera, el vínculo entre hecho y ficción resalta el hacer, y diluye la asociación ficción-mentira y hecho-verdad. 

El escritor se presenta como una persona ética, que observa la realidad y la comunica; no como un agente de difusión neutral, sino como una voz que piensa la realidad, que la entiende, que opina y se emociona con ésta.

De esta manera, el autor carga al texto de una significación que atraviesa al relato en sí y genera una relación dialéctica con la realidad social e histórica. Estos rasgos generan una politización del discurso; cualquier opinión, reclamo, reflexión y denuncia que el autor realice en su escrito tendrán un anclaje inmediato en la sociedad.


Los procedimientos literarios de la no ficción


  • Se utiliza el narrador testigo. En este recurso el narrador desaparece, dejando hablar al protagonista del texto, presentando al lector cada escena a través de la mirada del personaje, mostrando sus particularidades y sensaciones.

  • Se ahonda en la psicología de los personajes o en su biografía.

  • Se construye la historia escena por escena y a veces, saltando de una a otra y recurriendo lo menos posible a la narración cronológica. Puede presentarse cada escena a través de los ojos de un personaje particular, para dar la sensación de estar metido en su piel y de experimentar la realidad emotiva tal como él la ha experimentado.

  • Diálogo realista: Reproduce textualmente las palabras del personaje, con sus interjecciones, redundancias, entonaciones y modismos de lenguaje, con el fin de retratarlo mejor. Se contemplan aspectos vinculados a su entorno más cercano: miradas, hábitos, gestos, formas de vestir, comer, comportamiento y modos de interacción.

  • Cambia la forma de recolectar y elaborar la información: se incorporan escenas dramáticas, diálogos, gestos, expresiones, detalles del ambiente. Se incluyen citas, testimonios, informes, canciones, refranes.

  • Rompe con la idea de la neutralidad.

  • Recreación del “clima” en el que ocurren los hechos.


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