La chusma (ejercicio 6)
No puedo creer que sea tan buchona. Y yo que creí que era la persona en quien podía confiar. Le voy a reventar los oídos con el timbre. Tengo tanta bronca que me tiemblan las piernas.
–Hola. Buen día!
–Para vos será buen día, chusma.
–Ay! Por favor, pasá. Qué sucede?
–No voy a entrar nunca más a tu casa. No me junto con chismosas.
–Por qué me tratás así? Qué te hice?
–NO habíamos quedado que no le contarías a nadie sobre mi trámite de identidad hasta que yo no estuviera segura si se trata de una adopción o apropiación?
–Yo no he dicho nada a nadie.
–Ah, no? Tu hija se lo dijo a mi hija en el colegio.
–No puede ser.
–Y de dónde lo sabe, entonces? Si a la única que le confié el trámite fue a vos.
–Y qué tiene de malo que tu hija lo sepa?
–A una adolescente no se le puede hablar de ciertos temas sin una preparación previa. Menos en este caso que aún no tengo confirmación de nada.
–Bueno, igual se iba a enterar.
–Sí, por supuesto, porque me imagino que ya lo sabe todo el barrio. Lenguda (?)
–Tanto escándalo por tan poca cosa.
–Poca cosa sis vos. No quiero que ni te asomes por mi casa. Nuestra amistad se termina aquí.
–Parece que las vecinas de enfrente se han desconocido porque se trataron muy mal.
–Cuándo?
–Recién, cuando yo volvía del quiosco. Discutían en la vereda de la casa de Norma.
–Será por problemas de alcohol?
No sé. Pero Graciela la trató muy mal, y le dijo que su amistad se había terminado y se fue nerviosa.

Comentarios
Publicar un comentario