EL TÍO PEPE
Mi abuelo
materno tenía un hermano más chico que se llamaba José. En la familia, era “el
tío Pepe”. Pienso que tal vez, habría nacido a fines del siglo XIX. Vivía en la
Argentina, pero había nacido en Sicilia, como mi abuelo.
Era, flaco,
morocho, altura mediana; estaba casado con la tía Josefina y tenía una sola
hija que se llamaba igual que mi mamá, porque las dos eran primeras hijas. La
tradición, en esos tiempos, en Italia, era llamar a las primeras hijas, con el
nombre de la abuela paterna. (O sea, mi bisabuela).
El tío Pepe
era considerado en la familia, como el más adinerado. Pienso que habrá sido
porque tenía una casa en la ciudad y otra en las afueras, que era una quinta.
Una vez,
cuando era niña, fui con mis padres, mis hermanos y la tía Aída, a visitarlos a
la quinta. Mi tío nos llevó a conocer las colmenas, porque él era un enamorado
de la apicultura y las plantas, verduras y de toda la naturaleza (como mi
abuelo).
El tío Pepe
era el más “raro” de la familia, ya que era vegetariano, apicultor,
protestante, es decir, completamente distinto al resto de la familia.
Parecía un
hombre frío, soberbio, pero yo no lo veía así. Tal vez, todo lo contrario.
Siempre me sentí cómoda con él y su familia.
Será por eso
que, cuando me puse de novia y estaba por casarme, lo fuimos a visitar con mi
novio. Su casa era antigua, y, como era verano, nos recibieron en el patio. Me
sentimos muy cómodos en ese ambiente lleno de plantas y debajo de una parra
como se usaba también en la casa de mi abuelo, y otros familiares y amigos de
mis abuelos.
Nos
acomodaron el patio como un confortable líving y nos sirvieron dulces con café
para las mujeres y licor para los hombres. La conversación con ellos fue muy
amable, especialmente el tío Pepe con mi novio. La tía Josefina charlaba
conmigo. Estaba bien marcada la diferencia hombres – mujeres.
Como era
costumbre, la visita terminó con la consabida recorrida por la quinta, ya que
mi novio no la conocía.
Negrita
(módulo 8)

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