Y me confesó que le había pegado
Me confesó que no la quería
Me confesó que no era feliz
Me confesó que no le importaba
Me confesó que lo irritaba
Me confesó que no podía controlarse
Me confesó que la furia le nacía de adentro
Me confesó que no la aguantaba
Me confesó que ella también le pegaba
Me confesó que quería otra vida
Me confesó que no era la primera vez
Me confesó que así se vivía
Me confesó que ya no quería
Natalia, este es un lindo texto poético con la anáfora como recurso central que nos transmite esa lírica propia de una confesión; el recurso genera esa densidad, esa trabazón de emociones que expresa la voz narradora al contar lo complejo de una relación tóxica y violenta.
Te dejamos aquí algunas consideraciones a tener en cuenta para seguir trabajando con el texto y con el recurso literario. Como lo hablamos en el encuentro pasado, si bien la anáfora consiste en la repetición de una palabra o frase al inicio de una oración, estrictamente no es necesario que la repetición se de en todo inicio a lo largo del texto para que el recurso produzca un efecto. Por otra parte, el desafío de este ejercicio era experimentar lo anafórico en la prosa narrativa. Si te animás podrías darle forma de relato narrativo a este poema manteniendo la anáfora como elemento que produce ritmo en la lectura.

Muchas gracias Flor y Eva
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