Cómo comentar los textos para el taller de escritura - 1ra parte

Cómo comentar los textos para el taller de escritura

-Primera parte-


En este apunte vamos a dejar algunas sugerencias que nos facilitarán realizar comentarios sobre los textos de nuestros compañeros de taller.


Hay que tener en cuenta que el análisis que vamos a hacer en esta fase es muy útil para todos porque, al analizar y comentar los relatos, no sólo ayudamos a nuestros compañeros, también aprendemos y mejoramos nuestra propia escritura. Gracias a este sistema, con el tiempo aprenderemos también a analizar mejor nuestros propios textos. Si lo hacemos bien, con ganas y entusiasmo, todos ganamos.


Por eso debemos tomárnoslo en serio, leernos los textos de forma minuciosa, comentarlos con cariño (pensemos que son los textos de nuestros compañeros y todos estamos en esto para aprender y mejorar) y, sobre todo, de forma constructiva. Ahora bien, ¿cómo podemos hacerlo y qué aspectos debemos tener en cuenta para ello?


Primera lectura


Esto parece bastante obvio: para comentar un texto, primero hay que leerlo. Pero como todo, también tiene su ciencia. Nuestra recomendación es realizar primero una lectura normal, más rápida, como simples lectores. Se trata de una aproximación, de una lectura más intuitiva que analítica para adentrarnos en la historia.


Segunda lectura


A continuación, ya con lápiz y papel a mano para tomar notas sobre todo lo que consideremos pertinente, empezaramos la segunda y tercera lectura (o más, si es necesario, aunque generalmente ya consiste más en volver sobre un fragmento específico que en una lectura completa), más minuciosa, reflexionando sobre los aspectos que tenemos que comentar y de los que hablaremos en los siguientes puntos.


I. La forma


El primer aspecto corresponde a “la forma” del texto. No se trata de escribir una tesis. Basta con anotar aquello que destacaríamos positivamente y lo que creamos que podría ser mejorado en el texto.


Tal vez alguno de nosotros piense que no puede realizar un análisis de ese tipo, pero sí que podemos, todos podemos. Lo hacemos constantemente como lectores. Sabemos cuando algo nos gusta y cuando algo no nos gusta. En este ejercicio lo que vamos a hacer es pensar en el porqué.


Reflexionar sobre la sonoridad del texto, el ritmo, los diálogos, el lenguaje, el tono, las descripciones, los personajes… Recomendamos para este análisis una lectura en voz alta. Fijémonos en cómo suena, en cómo fluye el texto.


Al hacerlo, ¿notamos algún efecto extraño? ¿Hay una repetición excesiva de las mismas palabras? ¿Las frases tienen siempre la misma estructura y la lectura de los párrafos resulta monótona? O, por el contrario, sentimos que se emplean las palabras adecuadas para expresar la historia. ¿Las metáforas nos parecen tópicas o realmente sirven de apoyo a la historia? Las descripciones, ¿son excesivas o necesarias? ¿Nos parece que están bien introducidas? Los diálogos, ¿son naturales? ¿Cada personaje habla con su propia voz?


Cualquier cosa que llame nuestra atención en la forma en la que está escrito el texto, tiene cabida en este apartado. Recordemos: destacar lo que nos parece mejor escrito y lo que creemos que podría mejorarse y por qué (siempre críticas constructivas).


II. El contenido


El segundo aspecto del comentario consiste en valorar la historia en sí misma, lo que cuenta, lo que hemos entendido y lo que nos ha hecho sentir, lo que nos ha aportado, lo que pensamos de sus personajes (la evolución, la caracterización, sus reacciones, su participación en la historia…), lo que opinamos de la trama.


Al igual que en el apartado anterior, en este también tendremos que destacar los elementos que más nos han gustado y los que creemos que se podrían mejorar (y por qué).


III. Comentario personal


El último aspecto del comentario es personal y puede servir para añadir una nota, una idea, un apunte, una sugerencia. Podría darse el caso de que nos guste la historia pero nos parezca que tiene más cabida en un tono cómico, o desde el punto de vista de un narrador en primera persona, o incluso que tenga un final distinto… También podemos compartir una emoción que nos ha hecho sentir o explicarle a nuestro compañero una anécdota relacionada con su historia que nos hayamos quedado con ganas de decirle ¡Lo que nos dé la gana! Es un comentario personal y libre.


Y hasta aquí el comentario general. En la parte siguiente vamos a indagar un poco más sobre cómo analizar un texto literario.


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