Tarea para el Miércoles
14 de Septiembre. Empezar por el Clímax y experimentar con los tiempos
verbales.
Frase de arranque seleccionada
“ Y sí, morir estaba dentro de las posibilidades”
Título: Y sí
Y sí, morir estaba dentro de las posibilidades. Ella era así,
impulsiva y corajuda. ¡Qué le vamos hacer! De chiquita ya era arrebatada; cómo
no lo iba a ser de grande. Ensayó un par de veces en la orilla y como le salió
bien se mandó mar adentro. Me dijo un guardavida que ni un nadador experto habría
salido vivo. Mar de fondo y picado. ¡Qué querés!
Era la primera vez que agarraba una tabla de surf. La
brasilera que viajaba con ella me contó que el día anterior se subieron a un
morro a ver una competencia. Dice que estudiaron la técnica de los surfista, a la
mañana siguiente alquilaron unas tablas y bajaron corriendo al mar. Dice que
eso hacen los surfistas; corren descalzos por las calles con las tablas bajo el
brazo para entrar en calor. Ellas quisieron hacer la mismo.
La semana pasada nos llamó por teléfono desde allá. A la
madre le contó que el cementerio del pueblo estaba lleno de tumbas de niños y
jóvenes que el mar no les perdono la vida. Puras flores de plástico, por el
dengue. Estaba impresionada con las placas de unos mellizos. Nacieron y
murieron los dos juntos, el mismo día. Diecisiete años tenían. ¡Qué bárbaro!
Ser valiente esta bueno, pero no tenerle miedo a nada te
convierte en un imprudente. ¿Sabes que me contó mientras hacia la valija? Que cuando
tenía seis años, esperaba a que nosotros nos acostábamos a dormir la siesta, le
robaba la bicicleta su abuela y salía a pedalear sola. ¡Hasta el cementerio se iba!
¡Podes creer! Desde acá son como de cincuenta cuadras, o mas. ¿O no? Sola, con seis años. No, si ésta se las buscaba.
Una vez, me contó, que se fue para allá atrás. Hasta el
fondo del Alberdi. Donde están las chicas, viste. Era la hora de la siesta,
pero igual esa zona es peligrosa a cualquier hora. Hoy, y hace veinte años también.
La pararon unos policías, imagínate. Le preguntaron “Que anda haciendo por acá”.
“Vine a andar en bici”, les dijo. La escoltaron hasta para el centro.
Tal vez si no hubiera soltado la tabla. Tal vez. Pero era
tan rebelde que no se quiso ponerse la tobillera con la cuerda que la amarraba
a la tabla. Se la puso y después se la sacó porque le molestaba, me dijo la brasilera.
Treinta años también tiene la chica. Se volvió a su casa. Iba a viajar un año por Brasil, Perú y Colombia; pero quedó
shoqueda. ¡Qué queres! Ver como se te muere alguien ahí al lado y no poder hacer
nada.
Tal vez si no hubiera soltado la tabla ... hoy tendría a mi hija acá. Estaría contando de aquel día que aprendió que la bandera roja indica mar peligroso. Pero
no, Tano, ésta no la contó.

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