El punto de vista
En uno de los encuentros pasados analizamos la función del narrador y dijimos al pasar que con la elección del narrador también viene la elección del punto de vista.
Llamamos punto de vista a la perspectiva con la que se cuenta una historia: desde qué posición, tanto espacial como temporal, y con qué nivel de conocimiento se narran los hechos que conforman la ficción.
Ahora bien, el punto de vista queda condicionado en buena medida por quién es el narrador de la historia.
Si el narrador es uno de los personajes, el punto de vista será el de ese personaje, la perspectiva que tiene del mundo es la que se va a transmitir al lector. Lo que ve, lo que escucha, lo que piensa ese personaje, lo que puede describir, asegurar o intuir. Hablamos de un punto de vista interno. Podremos maniobrar un poco haciendo que el personaje narre los hechos a la vez que los vive (en presente), o tras haberlos vivido (en pasado), y en este caso su perspectiva será algo más amplia porque sabrá, por ejemplo, cómo acaba la historia y podrá adelantarlo, pero nunca podrá contar nada de lo que no tenga conocimiento. No podrá comunicar los pensamientos de los otros personajes.
Si, en cambio, el narrador no es un personaje, sino una entidad externa a la historia, entonces su punto ya no tendrá esta limitación y podremos hacer que narre los hechos con una perspectiva externa, pero también que adopte el punto de vista de un personaje o incluso el de varios.

Comentarios
Publicar un comentario