La Bruja del Castillo.
Un grito en el Bosque Silencioso asusta otra vez a los pájaros de los árboles; Penélope había tenido la misma pesadilla (como está planteada la oración, podría interpretarse que alguien más tuvo esa pesadilla, y que Penélope tuvo la misma. Podríamos reformularla en algo así como: a menudo Penélope tenía esa pesadilla o era una pesadilla recurrente para Penélope).
Asustada se levanta de la cama y busca en la mesa el jarrón de hojalata. Mientras bebe, para tranquilizarse, piensa en cómo revertir el destino de su pesadilla(sería el destino que su pesadilla le auguraba, no el destino de la propia pesadilla): envejecer.
Deja el jarrón abruptamente sobre la mesa y decide ir se dirige al Castillo de la Bruja.
Sale de su cabaña y (podemos prescindir de aquellas acciones que se sobreentiende el personaje realiza antes de hacer lo siguiente) Comienza su camino por el bosque; tropieza con piedras y ramas, pero no se detiene y logra llegar al gran Castillo. Golpea la vieja puerta de madera y se escucha el chillido de la cerradura.
Penélope entra en la inmensa oscuridad hasta ver la tenue luz de una vela. Detrás de ella, siente la presencia de la Bruja, una anciana jorobada y arrugada. Retrocede (acá habría que acomodar la escena, porque si la Bruja está detrás y ella retrocede, se estaría acercando en vez de alejarse. Tal vez basta con agregar: siente la presencia de la Bruja y se da vuelta) unos pasos pero la bruja se acerca aún más y deja ver en sus grandes ojos oblicuos el reflejo de Penélope envejeciendo.
La Bruja se aleja y en dirije a uno de sus estantes y saca una pócima mágica: la eterna juventud. Penélope, desesperada, con desesperación intenta arrebatárselo de las manos.
La Bruja riéndose (para hacer más evidente el gesto maléfico de la Bruja, podríamos probar con “La Bruja con una mueca burlona/ con una risa malévola”) le pregunta si entregaría su corazón a cambio. y Sin pensarlo dudarlo Penélope acepta y de un sorbo toma bebe la pócima. mientras La Bruja desaparece entre medio de tinieblas y dejando su risa maléfica.
La pócima mágica transforma a Penélope en una niña eterna, sin corazón.
Ahora(como se viene narrando en presenta, este ahora no marca un salto temporal. Podríamos probar pasar al pasado el relato anterior, o bien pasar esto último a futuro: con los años se arrepentirá de su decisión…; o a un condicional: años más tarde se arrepentiría de su decisión…), arrepentida de su decisión, busca en los corazones de los animales del Bosque Silencioso los sentimientos que perdió.
Es un cuento entretenido, tiene mucha dinámica y rápidamente nos mete en ese mundo de fantasía, sin mucha vuelta. Van un par de sugerencias que pueden ayudar a compactar mejor las escenas. El párrafo del final quizás hace un poco de ruido en términos temporales, fijate que se puede arreglar fácilmente pasando lo anterior a pasado, o bien modificando el tiempo de este mismo.

Comentarios
Publicar un comentario