El círculo
Y sí: morir estaba dentro de las posibilidades. Lo supe desde que emergí desde la bruma del mar Caribe, cerquita del Ecuador, allí donde el Sol llega más fuerte a la Tierra y nos ofrece a todes, ese caudal de energía que tanto necesitamos. A bocanadas me tragué su fuerza, contuve en mi interior toda la que pude y me lancé a la vida. Pero desde ese momento y siempre supe que mi unidireccionalidad podría conducirme a la muerte. (En este primer párrafo se nos presenta la voz narradora y sabemos que se trata de alguien o algo más que una persona. Hay un intento por dar algunas pistas para orientar al lector pero a priori parecen insuficientes, tal vez algunas de los términos elegidos -los resalto en amarillo- no sean los más adecuados para acercarnos a aquello que nos está hablando -el viento-, sin confundirnos o llevarnos a pensar en otra cosa -el tiempo, un huracán, el mar mismo, etc.-)
La furia y la velocidad, son mis características más destacadas. Aunque a veces, también estoy calmo y lento. Me gusta tomarme remansos y circular. Jugar con las cosas (qué cosas? hojas? arena? especificaría para hacer más visual la imagen) a mi paso, subirlas, revolearlas y volverlas a depositar en su lugar.
Sin embargo, la mayoría de las veces, A veces me verán como un rufián que arrasa robando todo a mi su paso. Arrasando con todo, destruyendo Destruyo, dicen dirán elles; muto mutando, diré yo. Dando Doy a las cosas (es recomendable evitar este tipo de palabras genéricas o poco precisas dentro de un relato literario breve) otras formas, para que rompan su rutina y prueben cómo se siente ser otre (quieńes? las cosas, si se trata de cosas no aplicaría el lenguaje inclusivo) o para que reconozcan de qué están hechas y vuelvan a armarse, conscientes de su naturaleza.
Algunas de las cosas y gentes que trastoco se sienten a gusto con el cambio que les provoco, pero otras los sufren se ven sufrientes. Juro que intento detenerme (por qué intentaría detenerse?), pero la fuerza se escapa de mí, no puedo controlarla. Me conformo pensando en que el cambio de lugar puede ofrecerles nuevas oportunidades y las cosas pueden mutar y crecer ante el cambio de perspectiva (esto que aquí se pone en duda, en párrafos anteriores se señalaba como la característica intrínseca del personaje, que no renegaba de su esencia).
Sé que en general no soy valorado. Más bien odiado y despreciado. Solo los antiguos (habitantes?) veían mi potencia, mi grandilocuencia, y agradecían lo que llevaba (y ya no lleva más?) conmigo. Las gentes actuales no saben mucho qué hacer conmigo, yo intento darles pistas, pero ellas se obstinan en menores esfuerzos (no queda claro el qué se debería hacer, qué pistas daría y de qué esfuerzos habla).
Me siento tan poderoso, tan imparable. Tengo tanto para dar, llevo en mis entrañas las fuerzas del Sol, su calor y nada demorará ni retendrá mi expresión hacia el sur. Salvo mi hermano opuesto, con el que me fundí un día. El día que me venció aniquilando El día que aniquiló cada partícula de sol que llevaba. y Morí., pero esperando Esperé volver a nacer y a morir nuevamente, en el círculo infinito de la vida. Y sí: morir estaba dentro de las posibilidades.
Natalia, es un texto creativo y un buen desafío buscar la voz narrativa en un elemento de la naturaleza como es el viento. Te marcamos algunas palabras y frases sobre las que se podría trabajar para acercarnos a una mejor definición de este personaje, y evitar que queden dudas o confusiones en la interpretación.

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