Hay algo muy importante a la hora de narrar una historia: conocer a nuestros personajes lo mejor posible. Para ello, una buena solución es emplear las llamadas fichas de personaje.
Las fichas de personaje son una especie de biografía en forma de currículum y hay muchas maneras de desarrollarlas. Como en todo a la hora de escribir, no existe un estándar en esto de las fichas de personaje, pero sí se pueden diferenciar dos tipos diferentes dependiendo de su finalidad:
Fichas completas de personaje
Son fichas largas que contienen una gran cantidad de información sobre el personaje en cuestión y su relación con el resto de participantes en la historia. Se usan para definir a los personajes principales en la fase previa a la escritura, cuando estamos preparando todos los elementos necesarios antes de lanzarnos a escribir la obra.
Gracias a esta ficha tendremos claro cómo es la apariencia del personaje, cómo habla, viste, y se comporta, conoceremos su pasado, todos sus rasgos característicos y, lo que es más importante, podremos entender cómo reaccionará ante las circunstancias de la historia.
Son fichas breves y sencillas con una serie de datos mínimos para hacernos una idea general de cómo es el personaje. Se pueden usar para definir a los personajes secundarios de una historia cuando nos preparamos para escribirla, pero también sirven como disparadores creativos.
Puede ser interesante guardar mini-fichas de personaje en una carpeta y recurrir a ellas cuando necesitemos inspiración para escribir. Podemos escoger a dos personajes -un hombre y una mujer, por ejemplo- y preguntarnos qué circunstancias los harían llegar a los límites de sí mismos. Con la respuesta, podríamos encontrar el comienzo de una historia.
¿Cómo completar la ficha de personaje?
Para ilustrar mejor esto, compartiremos un modelo sencillo para emplear. Podemos descargarlo para usarlo en nuestros trabajos de escritura. Antes explicaremos brevemente cómo se rellena:
- Para empezar, suele ser útil llevar un registro de nuestras fichas con su número y la fecha en que la hemos creado. Además, también ayuda indicar el nombre de la historia para la que lo estamos usando o una nota explicando el tipo de historia en la que encajaría.
- Nombre o apodo del personaje. Aquí podemos aclarar su origen y significado.
- Tipo de personaje. Esto es más fácil de rellenar si el personaje forma parte de una historia porque sabemos bien qué puesto ocupa. Puede ser un protagonista o un antagonista, el ayudante de alguno de los anteriores, un personaje de impacto (su intervención hace que un personaje principal modifique su conducta), un personaje obstáculo (su intervención pone trabas en el avance de un personaje principal hacia su objetivo)... Sin embargo, en el caso de que la ficha no se haya asignado a ninguna historia, no es tan sencillo posicionar a nuestro personaje. En este caso, cabe preguntarnos: ¿de qué tiene alma? ¿Es un personaje principal o secundario? ¿Héroe o antihéroe? ¿Un arquetipo? Aquí la lista de posibilidades se vuelve bastante extensa.
- A continuación, solemos añadir una serie de datos generales del tipo edad, género, dónde ha nacido y dónde vive, etc.
- Apariencia. No es necesario entrar en detalles en este apartado, sólo hay que indicar los rasgos característicos que le diferencian del resto de los personajes. Puede ser, por ejemplo, una cicatriz, una renguera, vestirse siempre de negro, una complexión llamativa, un seseo pronunciado… Además, podemos incluir el color de ojos y el cabello.
- Carácter. Al igual que en el punto anterior, se trata de indicar una serie de rasgos particulares que definan al personaje a grandes rasgos y lo distingan de los otros. ¿Es una persona casera y familiar?¿Es independiente, social, aventurero? Busquemos los principales adjetivos que puedan mostrarnos su personalidad. Para completar el apartado del carácter, podemos añadir sus principales virtudes o talentos y defectos o carencias, así como sus aficiones, miedos, sueños y objetivos (pueden ser importantes para definir en la historia las motivaciones del personaje).
- En el apartado profesión hay que explicar a qué se dedica el personaje. Aunque también puede encontrarse estudiando o ser un animal o un personaje fantástico, en cuyo caso este apartado se dejaría en blanco o se rellenaría de otra forma. Se trata de explicar qué hace su personaje para vivir, a qué dedica su tiempo. También incluimos en este apartado un pequeño espacio para una vocación frustrada porque consideramos que, a veces, las cosas a las que hemos renunciado en el camino también pueden servir para definirnos.
- En familia y otras relaciones puede ser interesante indicar el tipo de relación que le une a los suyos, así como también algún personaje fundamental en su vida.
- Para terminar, dejamos siempre un espacio para las notas u observaciones, para alguna otra información relevante que haya que remarcar, como una relación destacable, la función que tendrá en la historia, una anécdota, una breve biografía (pasado: un pequeño resumen de los momentos más importantes de su vida antes del comienzo de la historia; presente: situación general de su vida al comienzo de la historia; futuro: breve resumen de cómo afectará la historia a su vida, qué será de él.)… Cualquier dato fundamental que nos ayude a hacernos una mejor composición del personaje.
- Circunstancialmente, podemos agregar un lema personal, es decir, una frase o un concepto que resuma la filosofía del personaje, uno de sus valores principales. Para rellenar este apartado puede ser útil recurrir a refranes, frases hechas o citas famosas del tipo “más vale pájaro en mano que ciento volando” o “guita y miedo nunca tuve”.
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