Capítulo
1
El espejo
Me desperté por
el sonido de una bocina, perece que un auto se cruzó con un taxi. Esto era algo
de todos los días, algo cotidiano en las calles llenas de autos que van y
vienen acelerados para poder llegar a horario a sus aburridos trabajos.
Me siento y
dejo de lado los cartones que me cubrieron la noche. Miro la gente caminar con
sus celulares y auriculares escuchando música, esquivarse para no chocarse
entre ellas.
Una señora, con
mirada de lástima, se acerca y me deja una limosna, le agradezco con un movimiento de la cabeza y ella se marcha
sonriente.
Luego de un
rato, busco mi mochila para sacar la botella, tomo lo último que queda y la
vuelvo a guardar.
Me levanto del
suelo y comienzo mi día por la cuidad.
Veo a media
cuadra un contenedor de basura, que está al frente de un restaurante, así que
supongo que encontraré algo de comida en buen estado.
Cuando me asomo
para mirar que es lo que hay dentro, encuentro un espejo trizado, lo levanto
con cuidado para no cortarme y veo en el reflejo un viejo canoso, con arrugas
en la frente y una nariz puntiaguda. Ya no soy el mismo de antes, estoy más
flaco y mi mandíbula parece más grande.
Tiro el espejo
enojado y sigo buscando algo que sirva. Encuentro un abrigo de color azul justo
de mi talla, lo sacudo y lo pongo.
Contento por el
abrigo nuevo sigo mi recorrido por las veredas angostas.
Unas cuadras
más y llego a la obra de construcción donde están los muchachos- de seguro
tienen alguna botella de alcohol medio llena-pensé.
En el camino me
acordé del espejo trizado, o mejor dicho el espejo maldito que me hizo
reflexionar el paso del tiempo y todo mi pasado feliz.
Suspiro
profundo y miro hacia arriba. El día
está nublado y en cualquier momento llueve. Hoy no creo que tengamos un lindo
día.

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