Ejercicio N° 3: Ficha de personaje "Ludmila (Luz que mira - Luz que sana)"

 


Ficha N°: 1

Historia: -

Nombre/Apodo: Ludmila “Luz que mira” – “Luz que sana”

Tipo de personaje: Principal – protagonista - referente

Lugar de residencia: Barrio popular – asentamiento de emergencia, de una gran ciudad

Fecha de nacimiento: 21/03/1914

Género: ninguno y todos

Lugar de origen: Sierras de Veretine.

Edad: 108 años

Sexo: Femenino

Apariencia

Contextura física: Petiza y gorda, pies y brazos cortos, prominente barriga y pechos pequeños.

Rasgos faciales: Cara redonda y nariz prominente, frente amplia y ojos grandes.

Peso: 73 kg

Ojos: celeste cielo

Altura: 1,53 cm

Pelo: corto, con rulos y completamente blanco

Otros: Tez marrón - mestiza

Carácter

Virtudes o talentos: Puede ver la vida de las personas con solo mirarlas a los ojos o estar cerca de ellas. Tiene el don de curar si posa su mano en las zonas de dolor de otras personas. Es eterna. Guarda en su memoria la historia ancestral de su pueblo: su pasado, su legado, sus acontecimientos fundantes, sus creencias, sus sabidurías. Es la encarnadura de un pueblo ancestral

Metas o sueños: Su meta (mandato) es aliviar dolores ajenos y transmitir su cultura, hacerla perdurar. Su sueño es morirse.

Aficiones: Le gusta jugar a las cartas y apostar. También cuidar las flores de su jardín que rebosan vitalidad.

Defectos o carencias: Se irrita con facilidad, no tolera la impuntualidad, ni los errores de los demás. Es desprolija, ensucia los lugares donde trabaja o realiza alguna actividad y no le importa. Es autoritaria.

Miedos, fobias o manías: Les teme a los pájaros, dice que son almas oscuras transformadas en aves como castigo por haberse inmiscuido en asuntos de otros mundos. Tiene la manía de no salirse de su rutina diaria y de hacer las tareas cotidianas siempre de la misma manera.

Profesión

Estudio: nivel primario incompleto, sólo hasta 3er grado.

Trabajo: “curandera” le dicen. Pero además crió siete hijes, dieciocho nietes, cinco biznietes y tres tataranietes.

Vocación frustrada: cantante.

Familia

Parentesco: Tiene siete hijes vivos y dos que murieron. Veinticinco nietos, sesenta y siete biznietes y no sabe cuántos tataranietes.

Otras relaciones: les vecines más cercanes a su casa y les referentes del barrio son sus amiges y consultores, además de varios de sus hijes, nietes y biznietes políticos.

Notas y observaciones

 

Ludmila (Luz que mira – Luz que sana), nació en la zona serrana del actual Veretine, el veintiuno de marzo de mil novecientos catorce. Nacida de madre humana, pero criada entre animales del monte, Ludmila pronto supo que no era como el resto de las personas. Se parecía a ellas en aspecto, pero no en su interior. Su capacidad de sanar y de mirar, le apareció ni bien pudo pararse en dos pies y dar los primeros pasos. Le pasó con los animales que eran su familia, le pasó con las personas que se acercaban a ella y le pasó con las plantas que la rodeaban.

Desde entonces, su vida comenzó a girar en torno a ese Don. Muchas personas se internaban en el monte buscándola, se le acercaban y le pedían que las tocaran para curarlas. Ella lo hacía y sentía una gran satisfacción al lograrlo. Pero a cambio del curar pedía que las personas le escucharan una historia. Entonces ella, sentía una señal en su pecho y comenzaba a hablar de su pueblo, de los Ludcayeces, ancestrales habitantes de esas tierras que habían sido casi exterminados por la colonización, pero que inventaron la forma de resistir y permanecer. La misma existencia de Ludmila, era la materialización de la resistencia Ludcayence.

Cuando creció decidió irse del monte, sintió que debía realizar su mandato en la gran ciudad, que las gentes de allí necesitaban de sus historias y sus curaciones. Cuando se instaló en una villa de emergencia, conoció a quien será su compañero durante un tiempo y padre de sus nueve hijes. Sufrió profundamente la muerte de dos de elles, pero se repuso y continuó con su labor de madre, abuela, curandera y contadora de historias de su pueblo.

Todos los días realiza las tareas domésticas y sociales de la misma manera, siguiendo rituales que ella misma construyó y sobre los que se sostiene. Si alguna vez, la contingencia la obliga a salirse de su rutina, sufre el impacto de la desestabilización e intenta llevar los designios hacia el cauce de lo conocido.

Acompañando el crecimiento de su descendencia, descubrió que le hubiera gustado ser cantante. Intentó formar parte del coro de la iglesia de la villa, pero la demanda de sus crías, del cuidado de la casa y de les vecines dolientes, le impidieron asistir a los ensayos y continuar. No cantó nunca más. A veces, algunes dicen que la escuchan cantar en su patio, mientras cuida las flores y espanta los pájaros a los que les tiene aprehensión, dice que son almas encerradas y castigadas por haberse inmiscuido en cuestiones de otros mundos.

Todos los domingos cocina para toda la familia. Vienen hijes, nietes y bisnietes de diferentes lugares de la ciudad, así como sus amigues del barrio: dirigentes vecinales, y vecines. Todes se reúnen en su casa y agradecen su presencia, aunque tienen que soportar sus enojos cuando algune llega tarde o confiesa haber cometido algún error.  Todo pasa cuando ella siente en el pecho, el mandato de su pueblo y les cuenta alguna historia nueva. Pasan la tarde entre risas, peleas y bailes.

Cuando se queda sola, intenta hablar con sus dioses, con sus antepasados y les pide que le concedan el don de la finitud. Está cansada, necesita un largo remanso. Aunque sabe que eso es imposible, que la eternidad fue el don o el castigo que recibió al nacer, nunca deja de insistir.

 

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