Comentarios a "Ludmila", de Natalia

 

Ludmila (Luz que mira – Luz que sana)

Ludmila (Luz que mira – Luz que sana), nació en la zona serrana del actual Veretine, el veintiuno de marzo de mil novecientos catorce. Nacida Hija de madre humana, pero criada entre animales del monte,. Ludmila pronto supo que no era como el resto de las personas. Se parecía a ellas en aspecto, pero no en su interior. Su capacidad de sanar y de mirar, le apareció ni bien pudo pararse en dos pies y dar los sus primeros pasos. Le pasó con los animales que eran su familia, le pasó con las personas que se acercaban a ella y le pasó con las plantas que la rodeaban.


Desde entonces, su vida comenzó a girar en torno al ese Don. Muchas personas se internaban en el monte buscándola, se le acercaban y le pedían que las tocaran para curarlas (como estamos hablando de un don, un capacidad sobrenatural, y no de curar o sanar en sentido literal, optarìa por uno de los dos tèrminos y unificarìa el criterio en todo el texto de acuerdo al sentido que vos quieras darle). Ella lo hacía y sentía una gran satisfacción al lograrlo. Pero a cambio del curar pedía que las personas le escucharan la escuchen contar una historia. Entonces, ella, sentía una señal en su pecho y comenzaba a hablar de su pueblo:, de los Ludcayeces,. Los ancestrales habitantes de esas tierras que habían sido casi exterminados por la colonización, pero que inventaron la forma de resistir y permanecer. La misma existencia de Ludmila, era la materialización de la resistencia Ludcayence.


Cuando creció decidió irse del monte, sintió que debía realizar su mandato en la gran ciudad, que las gentes de allí necesitaban (tal vez usar ‘la gente de allí necesitaba’ en lugar de ‘las gentes de allí necesitaban’ le daría más fluidez a la oración) de sus historias y sus curaciones. Cuando se instaló en una  la villa de emergencia, conoció a quien seríaá su compañero durante un tiempo y padre de sus nueve hijes. Sufrió profundamente la muerte de dos de elles, pero se repuso y continuó con su labor de madre, abuela, curandera y contadora de historias de su pueblo.


(acá hay un salto temporal y se pasa a narrar en presente, en este caso agregaríamos un salto de línea para señalar ese cambio)

Todos los días realiza las tareas domésticas y sociales de la misma manera, sigueiendo rituales que ella misma construyó (ideó? creó?) y sobre los que se sostiene (esta oración queda rara, no se termina de entender la idea, ¿qué es lo que se sostiene? ¿ella como persona o ella a través de su don?). Si alguna vez, la contingencia (circunstancia?) la obliga a salirse de su rutina, sufre el impacto de la desestabilización e intenta llevar los designios hacia el cauce de lo conocido (esta oración también resulta algo confusa, buscaría la manera de reconstruirla).


Acompañando el crecimiento de su descendencia, descubrió que le hubiera gustado ser cantante (acá se retoma el relato en pasado?). Intentó formar parte del coro de la iglesia de la villa, pero la demanda de sus crías, del cuidado de la casa y de les vecines dolientes, le impidieron asistir a los ensayos y continuar. No cantó nunca más. A veces, algunes dicen que la escuchan cantar en su patio, mientras cuida las flores y espanta los pájaros a los que les tiene aprehensión,aversión; ella dice que son almas encerradas y castigadas por haberse inmiscuido en cuestiones de otros mundos.


Todos los domingos cocina para toda la familia. Vienen hijes, nietes y bisnietes de diferentes lugares de la ciudad, así como y sus amigues del barrio: dirigentes vecinales, y vecines. Todes se reúnen en su casa y agradecen su presencia, aunque tienen que soportar sus enojos cuando algune llega tarde o confiesa haber cometido algún error. Todo (es muy reiterativo el uso de todo/todes/toda en este párrafo) pasa retorna la calma cuando ella siente en el pecho, el mandato de su pueblo y les cuenta alguna historia nueva. Pasan la tarde entre risas, peleas y bailes.


Cuando se queda sola, intenta hablar con sus dioses, con sus antepasados y les pide que le concedan el don de la finitud. Está cansada, necesita un largo remanso. Aunque sabe que eso es imposible, que la eternidad fue el don o el castigo que recibió al nacer, nunca deja de insistir.


Hay una muy buena resolución de la consigna, está bien trabajado el componente fantástico, a partir de la característica sobrenatural del don, y también el componente realista desde el personaje como narrador de historias. Van algunas observaciones para mejorar el ritmo del relato.


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