La vida color azafrán (no es clara la relación entre el título y el texto. No es un mal título pero podríamos buscar la manera de incorporar al relato alguna referencia directa de ese color azafrán)
Día 1- Las cosas no salieron como esperaba. Llovió.
Volví al hospedaje sin vender ni una caja de sahumerios; con frío y mi peso el doble más pesado que cuando salí: la túnica se empapó. La dejaré dejé colgada frente a la estufa a leña mientras como comía el flautín que me regaló la panadera de la esquina cuando me vió al verme volver esquivando charcos.
Día 2- Hoy la estrategia fue otra. Me senté en un parque, hice sonar los cuencos y esperé a que la vida me sorprenda. Valla Vaya que lo hizo! Pasé toda la tarde con un grupo de jóvenes músicos que se mostraron interesados por mis cuencos. Charlamos hasta entrada la noche ya. Y aunque les expliqué cómo era la vida en el monasterio y nuestros votos de austeridad, se despidieron mirándome aún con asombro.
Cuando estaban a punto de cruzar la calle hacia la vereda de enfrente, el más joven se detuvo y volvió corriendo hacia mi hasta donde estaba yo. Sacó de su morral una granola que su madre le había preparado para él y me la regaló. Deliciosa.
Día 3- Me duelen los pies, tengo la garganta seca y dolorida. Me arden las manos de tanto pegarle al pandero. Bailé y canté durante toda la mañana en el mercado de frutas y verduras. Pero valió la pena. Hice muchos canjes. A los puesteros les encantan los sahumerios artesanales y a mí me encantan las frutas frescas.
Día 4- Rosario en mano y meditación.
Día 10- Ya han pasado muchos días sin ver a los hermanos. Extraño el templo, su silencio, su rutina y las enseñanzas del maestro. Pero a decir verdad las lecciones se han multiplicado fuera del monasterio. Es indudable que conocí el verdadero ayuno cuando no tuve nada para comer y no por devoción. Maestro, cuánta razón tenía usted cuando nos decía que es más fácil callar cuando todos estamos de acuerdo (esta frase final no queda del todo clara, asumimos que abandonó definitivamente el monasterio y tomó una vida ambulante, pero su entorno social cuál es ahora? tal vez podría hacerse alguna mención más al grupo de músicos con el que había empezado a tejer una relación por fuera del monasterio).
Van algunas sugerencias para ajustar los tiempos verbales al formato de diario. Hay un buen recorrido de lo cotidiano en la vida de este monje que decide abandonar su rutina atada a la institución religiosa sin alejarse del todo de algunos hábitos o prácticas vinculadas a su credo, como continuar una vida de austeridad.

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